YA NO ES TIEMPO DE MILAGROS
Quizá el título de hoy invite al escepticismo. Como en los comercios o siempre que se nos quiere llamar la atención sobre algo, una frase impactante atrae nuestra atención para que la gente lea el resto del mensaje. Sería quizá un poco tonto que el episodio que cierra la serie dedicada a María Auxiliadora fuese para decir que la época de los milagros se acabó. Pero sería falso y sobre todo estéril que así concluyese el mes dedicado a la Virgen, apenas una semana después de la festividad de María Auxiliadora.
Acabó el pasado de las grandes gestas heroicas, los grandes reyes, las grandes batallas de la cristiandad. Pero siguen existiendo soñadores. De dos soñadores muy sencillos y humildes les hablo que quizá conocemos de sobra, aunque muchas veces no tan en profundidad como creemos. Y como los grandes de verdad su grandeza es directamente proporcional a su humildad. De la pequeñez de dos aldeas ignoradas del norte de Italia, de la pequeñez de estatura física, pero no así de alma, que fue grande quiso escogerlos Dios como al Rey David. De ahí vinieron nuestros dos grandes santos que revolucionaron a la humanidad con la mejor guerra que es la del amor; con las mejores armas que son las caricias y las sonrisas cálidas; con el mejor ataque al enemigo que es el de la palabra al oído.
En su quehacer diario con el prodigio cotidiano de darse a los demás, estos dos grandes personajes devolvieron a Dios el talento que les entregó multiplicado -como siervos leales- el ciento por uno. Ese fue el milagro que adornó la vida de Don Bosco y Madre Mazzarello. Los milagros que he ido narrando en estos días son conocidos por la mayoría. Se encuentran en la bóveda de la Basílica de Turín. Pero resulta emocionante como en la gloria de Dios, más sublime que las grandezas humanas hay sitio para un jorobado San José Caffasso, al que el Papa Benedicto XV definió en su día como «espejo de sacerdotes» en el que supo y quiso mirarse Don Bosco. Porque Dios no nos quiere perfectos. Nos quiere como somos. Nos salva sin excepción. Los ojos de Dios como los ojos de María nos miran al alma. Madre Mazzarello creció rodeada de María Auxiliadora. Cerca de la casa donde nació ya había una capilla dedicada a María. Y en medio del dolor que tantos estragos causó en su época el tifus, padeciéndolo ella misma y su familia, supo ver a Dios. Y supo amar a su madre y proyectar ese amor en los demás.
Pero volviendo a la basílica de Turín, dijo Don Bosco, que tantos quebraderos de cabeza tuvo para poder llevarla a cabo, que cada ladrillo de la basílica era un milagro de María Auxiliadora. Si hoy miramos a nuestro alrededor, de ese milagro que un día quiso dar vida en plenitud como el árbol que era el emblema del pasado año. Y si de una rama a otra de ese árbol miramos, contemplamos la vida multiplicada en cada una de las sonrisas de los que poco a poco formamos la gran familia salesiana. Nos conforta mirar el rostros de los niños por los que y para los que trabajamos, a nuestras salesianas y salesianos. También en el dolor y en la enfermedad no solo en la alegría constituimos una familia que nos acompaña siempre. Incluso de aquellos que en estos días difíciles se han marchado.
En definitiva, la respuesta al título de este último capítulo es que sí. Que siguen existiendo milagros. Que inmersos como nos encontramos en el dolor de las pérdidas humanas a las que se suman la incertidumbre por un futuro incierto, seguiremos siendo el color que acabe con el gris que invade al mundo. Sonriamos a la vida y sigamos siendo milagro de Dios, milagro de María Auxiliadora.
Galería Fotográfica:


Las cúpulas de Turín que muestran los milagros de María Auxiliadora y la gloria de los Santos.
Don Bosco y María Mazzarello
EL Rector Mayor Don Ángel Fernández y Madre Ivonne inspectora de las Hijas de María Auxiliadora.
Nuestra Inspectora Sor Chari García tomando posesión en 2017 en la nueva Inspectoría.
Las salesianas de Valdepeñas unidas cada 13 de mayo con los salesianos de Puertollano en torno a madre Mazzarello.
La Comunidad de Salesianas de Valdepeñas.
El profesorado del colegio Nuestra Señora de los Dolores
Los animadores del grupo de fe Vida´S haciendo de la alegría el motivo de su día a día.
Los chicos del grupo Vida´S disfrutando del campamento.
Los niños y niñas del Proyecto Socioeducativo Sueños.
Antiguas alumnas que hacen una labor extraordinaria en el proyecto Sueños.
Familias Miembros de la Asociación de María Auxiliadora.
Equipo de matrimonios de Hogares Don Bosco.
Y aquí tenéis el enlace a las entregas anteriores:
El rincón de la historia: Auxilio en tiempos difíciles (1)
El rincón de la historia: Auxilio en tiempos difíciles (2)